CONSECUENCIAS DE LAS DEVASTACIONES.

El efecto inmediato más importante de las Devastaciones fue causar un agudizamiento de la decadencia económica que desde hacia un tiempo era palpable en la isla. Con la medida, las mayores riquezas ganaderas fueron prácticamente liquidadas; además numerosos bienes en casas, muebles, etc. de los vecinos se perdieron para siempre. La mitad de la isla dejó de ser aprovechada en todos los sentidos y quedó totalmente deshabilitada. Desde 1606 Osorio extendió las despoblaciones a zonas más orientales dejando como limites del territorio poblado las ciudades de Santiago en el Norte, y Azua en el Sur. Entre los daños causados por las Devastaciones se encuentra la destrucción de los ingenios más importantes de la isla en ese momento, los cuales estaban en Puerto Plata, Yaguana y San Juan de la Maguana. Se observa que después de las despoblaciones sólo quedaron 12 ingenios con un total de 888 esclavos, incluyendo los del servicio domestico.
El Estado Español, trató de revivir la actividad comercial de la isla después de las Devastaciones. Para eso proveyó protección a los comerciantes e instituyó cuotas obligatorias de participación comercial con la isla al comercio Español con América. En los cuadros de navegación de la época se observa que efectivamente hay un aumento relativamente importante de la navegación después de 1605 hasta aproximadamente 1620. Estos paliativos; sin embargo, no pudieron ser duraderos ni consistentes; pues, las Devastaciones agudizaron, extremadamente, las tendencias decadentes de la colonia de Santo Domingo. Por otra parte., al propiciar el establecimiento de extranjeros en las zonas occidentales, unido al aumento de la piratería, la seguridad en la isla se hizo extremadamente precaria, de donde se acrecentó rápidamente la tendencia migratoria de esclavistas, esclavos y personas de las clases medias a otras colonias americanas.

Desde mediado del siglo XVI los habitantes de los poblados más distantes a la ciudad de Santo Domingo, centro político de la Isla de La Española (Isla de Santo Domingo), comenzaron a practicar el contrabando con corsarios y comerciantes de países que mantenían una rivalidad religiosa, económica y militar con España. Ingleses, franceses y holandeses necesitados de materia prima, además interesados en castigar a España en medio de un largo conflicto bélico; se asociaban con los habitantes de la “Banda Norte”, especialmente de Bayajá, Monte Cristy, Puerto Plata y la Yaguana.

Desde finales del siglo XVI las comunicaciones del Rey con sus gobernadores y oidores de la Real Audiencia, así como las de estos con el Monarca, dan cuenta de los rescates y de sus efectos sobre la economía de España y Santo Domingo, y el relajamiento de las normas e intereses de la Iglesia Católica. El procedimiento para poner “remedio” a éste problema se ejecutó entre los años de 1603 y 1606. ´Tocó a D. Antonio Osorio, Gobernador, Capitán General y Presidente de la Real Audiencia de Santo Domingo ejecutar las medidas recomendadas por los reyes de España, por lo que en la historia dominicana se conoce este acontecimiento como "Las devastaciones y despoblaciones de Osorio".


Luego de las devastaciones de la comunidad de Puerto Plata, Montecristi, Maguana y Bayajá en el noroeste de la isla en 1605 por Antonio Osorio en la época colonial; sus habitantes fueron llevados lejos de estas latitudes y con ellos fundaron los pueblos de “Baya guana” y Monte plata y los menos rezagados fundaron al sur de Jánico a San José de las Matas, así como otros, se quedaron cerca del río Yaque,aquí en los llanos en  lo que luego se llamaría  Mejía,  aquellos que no contaban con medios de transporte que los llevara más lejos.  Dos año después en 1607 el gobernador colonial reconoce, oficialmente, un poblado ubicado al pie de la cordillera septentrional ( un poco al Sur) cerca del río Yaque del Norte, como Hato Mejía de Navarrete, ubicado próximo a donde está hoy  una finca de pasto de los Sucesores, José F. Portela; por lo tanto nuestro origén como pueblo, está vinculado a lo que fue el proceso de las devastaciones.

Una gran parte de nuestra historia como pueblo y por falta del manejo correcto de herramientas de investigaciones o por la falta  de recursos, queda  perdida, por lo menos por ahora. Los años de 1700 y hasta el proceso de independencia, no tenemos datos para mostrar en éste libro, por lo que  nuestra historia la  reiniciamos en un proceso glorioso de nuestro pueblo: La Guerra de la Restauración.

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