GUERRA DE LA RESTAURACIÓN Y LA PARTICIPACIÓN DE NUESTRO NAVARRETE.

Bueno es recordar que luego de nuestra Independencia el 27 febrero de 1844, el pensamiento conservador se ennobleció en el país, teniendo como cabezas principales de esa posición a Pedro Santana y Buenaventura Báez.

La idea de que la República Dominicana sólo subsistiría bajo el protectorado de una gran nación, tomó fuerza. muchos de los exponentes de esta idea fueron pasando del proteccionismo al anexionismo y es así como éste grupo, liderado por Santana, logró el 18 de marzo de 1861 la anexión a España, pasando a ser de una República libre e independiente a una simple provincia española, perdiendo así nuestra categoría de Estado. Fue enajenada la Independencia Nacional.
La respuesta a la anexión no se hizo esperar, ese mismo año con acciones contra esta infausta decisión en San Francisco de Macorís y Moca. Francisco del Rosario Sánchez penetra al frente de una expedición “entrando por Haití, porque no podía entrar por otra parte”, en acuerdo al manifiesto de su autoría.

En 1863 los dominicanos continuaron expresando su rechazo a la anexión a España y pronunciándose a favor del restablecimiento de la Independencia Nacional en Neiba, Guayubín, Montecristi, Sabaneta, Santiago. Estos movimientos fracasaron.

El 16 de agosto de 1863 se inició la Guerra de  Restauración de la República Dominicana, cuando catorce valientes, viniendo desde La Visité, Haití, se posesionaron del Cerro de Capotillo y enhestaron la Bandera Nacional.

Para tener una idea de la determinación de las fuerzas restauradoras para ir al combate, para calmar el ímpetu de su ataque, lo que nos indicará del por qué del triunfo dominicano y la salida del territorio nacional de los españoles en 1865. Trataremos a continuación los hechos que se inician el 16 de agosto de 1863 y la persecución hecha por parte de fuerzas restauradoras al general español Brigadier Manuel Buceta, comandante general del Cibao.

La estrategia de los restauradores que penetraron al territorio dominicano desde Haití fue la siguiente: Los generales Santiago Rodríguez y José Cabrera al frente de 80 hombres, sigueron la ruta hacia Sabaneta (hoy Santiago Rodríguez) para tomar aquella población que estaba en manos españolas. Esto se llevó a cabo con éxito para los dominicanos. El general Benito Monción con 36 hombres, se dirigía a Guayubín para tomar esta importante plaza que defendían los españoles y criollos que estaban a su servicio. El general Pedro Antonio Pimentel, ubicado desde antes en territorio dominicano escogería los lugares desde los cuales pudiera atacar a los españoles.

Buceta de
CAPOTILLO A SANTIAGO.


Desde el día 14 de agosto de 1863 el brigadier Manuel Buceta se encontraba en Dajabón en visita de inspección, pues había tenido información de que se planificaba una rebelión en la parte norte de la frontera teniendo, como base el territorio de Haití.

El día 16 de agosto: Patriotras dominicanos procedentes de Haití enhestaron la Bandera Nacional en el cerro de Capotillo. Se inicia una fuerte persecución contra el Brigadier Manuel Buceta.

Día 19 de agosto: Después de algunos encuentros en aquella región entre tropas anexionistas y restauradoras, este día el brigadier  Manuel Buceta partió de Dajabón hacia Guayubín al frente de una columna compuesta de 50 soldados de infantería y 17de caballería.

Al llegar Buceta al hoy arroyo Macabonsito fue atacado por fuerzas restauradoras al mando de los generales Benito Monción y Pedro Antonio Pimentel, sufriendo los españoles bajas, aunque lograron salir de esta emboscada, llegando a Sabana Larga que es la que se encuentra entre el actual arroyo Macabonsito y el río Chacuey.

Día 20 de agosto: El Brigadier Manuel Buceta, escribió en su diario que al amanecer estaba en el camino real unas “tres leguas” al este de Guayubín para dirigirse a Santiago, con su tropa sedienta y cansada luego de marchar por 24 horas consecutivas. En Doña Antonia, a las 8 de la mañana, los españoles fueron de nuevo atacados con tanta violencia por parte de los restauradores, que Buceta nos dice -de nuevo en su diario, que por todas partes atacaban la columna bajo su mando, dominicanos a pie y a caballo “haciendo un fuego sostenido por vanguardia y los flancos, lo mismo por retaguardia. El sol era abrasador, el polvo ahogaba la columna, los caballos se quedaban cansados, las municiones se habían concluido, las fuerzas enemigas se aumentaban de momento a momento...”. Posteriormente Buceta fue atacado por Monción y Pimentel en La Barranquita con un grupo de restauradores a caballo, mayor al grupo que lo había atacado en Doña Antonia.

Al llegar a Cayucal, los restauradores atacaron de nuevo a Buceta, por lo que se internó, según sus palabras, “en el monte... en cuyo movimiento solamente pudieron ya seguirme el médico de San Quintín... un cabo y un soldado de caballería”. Esta narración de Buceta habla por sí sola y por lo tanto no hay que hacer explicaciones, salvo decir que luego de la última emboscada, el brigadier español tenía 67 hombres, 50 de infantería y 17 de caballería con que salió de Dajabón el día anterior, solamente le acompañaban un cabo y un soldado de caballería, siendo los restantes muertos, heridos, prisioneros o desaparecidos.
Herido Monción en Cayucal, Pimentel continuó persiguiendo a Buceta hasta Pontón  de Navarrete, donde finalizó la persecución hecha bajo el mando de Monción y Pimentel. Los patriotas se reunieron entonces en La Peñuela donde se unió al movimiento restaurador el general dominicano Gaspar Polanco que estaba al servicio de los españoles. En Barrancón, Polanco emboscó al Brigadier Manuel Buceta.


Días 20 al 23 de agosto

El mismo Buceta escribiría que desde la tarde del día 20 hasta la mañana del 23 estuvo andando por los bosques “sin haber tomado desde la mañana del 18 más alimento que una taza de leche..., un plátano asado..., tres guayabas..., y dos cañas tomadas en un conuco, pero en cambio mi ropa se había destrozado completamente, mis manos se hallaban llenas de heridas causadas por las espinas de los arbustos, y mi sombrero había quedado en poder del enemigo”.

La persecución de Buceta realizada por los restauradores y la aniquilación de las fuerzas con las que salió de Dajabón así como la violencia revolucionaria de los patriotas, bajó la moral de los anexionistas  envalentonó a los republicanos.
Finalizada la persecución de Buceta, históricamente se llegó a la antesala de la Batalla de Santiago del 6 de septiembre de 1863.

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