"LAS DEVASTACIONES DE OSORIO, 1603-1606



A raíz de la materialización de las  aciagas devastaciones de la parte Norte de la isla, llevada a cabo por el gobernador Español Antonio Osorio y que comprendieron las fechas 1603 al  1606, después de largas discusiones en la corte española, el rey ( de España) Felipe III, decidió despoblar totalmente las comarcas donde se llevaban a cabo los contrabandos en nuestra isla y trasladar sus habitantes a zonas interiores cercanas a la ciudad de Santo Domingo. Estos contrabandos, traían dificultades a la corona y estaban fuera de control. Felipe II había contemplado muchos años esa posibilidad, pero nunca  resolvió  llevarla a cabo, quizás consciente de la peligrosidad que envolvía. Felipe III, decidió atenerse a las recomendaciones de López de Castro, un oficial real en desgracia que entonces visitaba la corte y propuso de nuevo la medida. Encomendó las devastaciones al Gobernador Osorio y al Arzobispo Dávila Padilla, otorgándoles poder para cualquier medida que consideraran prudente.
El anuncio de las Devastaciones provocó las protestas de todos los vecinos de la isla y principalmente de los de las regiones afectadas, a través de peticiones de los cabildos en que se solicitaba la revocación de la medida. A pesar de eso, el Gobernador Osorio, quien por el fallecimiento del Arzobispo Dávila y Padilla no tenia poder para realizar la medida, decidió cumplir al pie de la letra con lo estipulado en las Reales Cedulas que la disponían.
Para llevar a cabo las Devastaciones se hizo traer un contingente de tropas del presidio de Puerto Rico, ya que se esperaba que los habitantes de las regiones afectadas resistieran con las armas en las manos. Estas tropas también tendrían la misión de combatir a los piratas y contrabandistas que localizaran en el momento de efectuar el traslado forzado de las poblaciones. Además debían garantizar, mediante rondas punitivas periódicas, que no quedaran personas en las zonas despobladas principalmente negros cimarrones, e imposibilitar que los extranjeros comercializaran con ellas o se dedicaran directamente a matar las reses salvajes de los lugares despoblados o a utilizarlos como punto de refugio y bases para atacar a los navíos y territorios españoles.
Desde antes de efectuarse las Devastaciones se estuvo consciente de la posibilidad de que los enemigos de España se instalaran duraderamente en los sitios despoblados, pero parece que en el mismo momento de decidirse la medida, tal posibilidad no se temió mucho porque,   de  hecho, todavía estas naciones no tenían establecimientos en América, si se exceptúan algunos intentos en la Florida y la ocupación como base de piratería de algunas pequeñas islas de las Antillas Menores. Pero precisamente desde inicios del siglo XVII es que se iniciaba el proceso de colonización en América por parte de franceses e ingleses, tanto en la zona del Caribe como en la América del Norte, Proceso que coincide con las devastaciones, por lo que estas dieron lugar, a la larga, a la formación de la colonia francesa (Haití)  en las zonas abandonadas.
Las causas de las Devastaciones fueron de diversos ordenes. En primer lugar estaba el problema comercial. España trataba de mantener el esquema monopólico en el comercio con las colonias. En el aspecto político la Corona temía que la generalización del contrabando conllevara a la posibilidad de secesión de la isla e incluso de otros territorios americanos, al surgir claros intereses en la clase esclavista local contra el exclusivismo monopólico de hecho las protestas de los Cabildos de la isla contra las Devastaciones y la Rebelión de Guaba muestran que tal posibilidad era real. (La revelión de Guaba,  fue el levantamiento de los colonos encabezados por Hernando de Montoro)
Otra causa fue el ya señalado desplazamiento de la actividad económica de la isla de la región Este a las zonas del Norte y Oeste por el cambio de la industria azucarera a la ganadería.
Las devastaciones tuvieron que ver, por último, con el divergente de España y otros países europeos. Mientras en España se entronizó plenamente la reacción feudal y desaparecieron las manufacturas y los gérmenes de capitalismo, en Inglaterra y Holanda las relaciones capitalistas y el crecimiento manufacturero avanzaron con gran rapidez en la segunda mitad del siglo XVI. A pesar del monopolio, España dependía de estos manufacturados tanto la península como las colonias. De ahí que la incapacidad de
(Areas de las devastaciones)

competencia comercial de España era absoluta.
A pesar del dispositivo militar utilizado por las autoridades españolas, gran parte de los vecinos y otros habitantes de las zonas en que se llevaban a cabo las Devastaciones se declararon en estado de rebelión. Muchos de ellos, después de un intento infructuoso, emigraron al oriente de Cuba donde trataron de ser procesados por Osorio quien tenia allí autoridad judicial como presidente de la Audiencia de Santo Domingo, Otro grupo se mantuvo más tiempo en estado de rebelión en la zona norte, en el valle Guaba, bajo el mando del rico mulato Hernando de Montoro. Esta rebelión fracasó porque los holandeses no materializaron la ayuda que había prometido a través de una proclama del jefe de una escuadra holandesa en la zona. Sin embargo, la rebelión se prolongó durante cierto tiempo, ya que los rebeldes agruparon a todos los sectores sociales de la región, incluidos los esclavos, opuestos unánimemente a la medida.

Las devastaciones fueron tan  dañina, que precipitaron  la ruina de los que antes fueron prósperos colonos y muy lejos de que estas impidieran las actividades ilegales que afectaban el comercio de España los filibuteros y bucaneros, encontraron el  sitio ideal para ejercer sus actividades y con el respaldo  de los desalojados, que cladestinamente ayudaban estas operaciones en protesta al regimen  español. Las tierras abandonas y el ganado alzados, fueron sus ventajas, estos fueron  claves para ellos establecerse en la parte  occidental, dando, de esta manera, origen a lo que posteriormenee fue Haití.


PUNTO CLAVE DE LAS DEVASTACIONES.

Las poblaciones despobladas fueron trasladadas a dos puntos cercanos a Santo Domingo. Los habitantes de Bayajá y Yaguana fueron ubicados en Bayaguana y los de Puerto Plata y Monte Cristy en Monte Plata, que como se ve ambos nombres resultan de la combinación de los lugares despoblados. De un total de unas 100,000 reses vacunas mansas que tenían los habitantes de las zonas despobladas, a estos nuevos sitios apenas pudieron llegar 2,000 con vida. El resto o fue sacrificado o se hizo cimarrón en aquellas regiones para ser abundante presa de los bucaneros que poco después empezarían a establecerse en esas regiones. Los habitantes además perdieron muchos porque las tierras despobladas eran muy favorables para la ganadería y fueron establecidos, en una zona de malas tierras con pantanos y pocas aguadas. Al poco tiempo, la gran mayoría de pobladores de Monte Plata y Bayaguana habían perecido o habían podido, pese a las prohibiciones, emigrar a la ciudad de Santo Domingo o a otras colonias españolas de América. El resto se encontraba en la miseria más espantosa, tan desesperante que los mismos habitantes de Bayaguana incendiaron sus casas tratando de que se les volviera a sus lugares de origen o que se les dejara emigrar a cualquier otro lugar.

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