NARRA RAFAEL BISONÓ BISONÓ



En la Independencia de la República Dominicana hacen un gran papel los Generales residentes en las proximidades de esta ciudad de Mejía de Navarrete, José Cabrera, José Vargas, y Gaspar Polanco.  Así como en la Restauración; el General Polanco, pertenecía al Ejército Imperial Español y en momentos en que el Brigadier Manuel Buceta salía hacia la frontera haciéndose acompañar de él (Gaspar Polanco) ya que se le había informado que en la frontera con Haití había un movimiento de los Generales Santiago Rodríguez, Benito Monción,  José Cabrera, y otros, ese día 14 de agosto de 1863 en camino hacia Dajabón, Buceta espeta a Polanco, y le dice que si el general Juan Antonio Polanco (Hermano de Gaspar) está con los Jíbaros (Los restauradores)  lo fusilaba.   A lo que de inmediato Gaspar Polanco le contesta: ¨¨ A partir de ahora mismo considéreme fuera de su ejército¨ y de inmediato se desvía por otro sendero que no era el camino real a Dajabón, con sus soldados.

En la sabana de Los Fermines de Guayacanes, en reunión de junta de guerra, los Generales Restauradores,  nombran como comandante en Jefe y Jefe único de los ejércitos de la Restauración, al General Gaspar Polanco, quien días antes en Escalante había ya atacado al ejército que comandaba el General Buceta.


El general Gaspar Polanco en guerra de guerrilla llevó a los ejércitos Restauradores a ejercer una violencia Revolucionaria en la que fue eliminando las fuerzas del Ejército Español. En la sabana de Doña Antonia,  compuesta esta de millones de matas de apartillos resecos por el clima, la estación y las radiaciones solares y arbustos, el General en jefe de los Ejercitos de la Restauración emboscó al Ejército Español del Gral. Manuel Buceta a primera hora del día, primero, incendiando los apartillos que ardían como yesca, esto para que no pudieran retroceder por el frente y los flancos, fueron apostados con los miembros de esa unas a pie y otras a caballos, con sable en manos, la mayor parte y fusilaría el resto, con tanta violencia que desconcertó a los Españoles, llevando un fuego sostenido por los de a pie en el frente y por los flancos.

El sol y el calor del incendio y humo eran abrasadores ahogaba las columnas Españolas, y fueron atacada por todos lados;  El ingenio del versado General Gaspar Polanco se puso de manifiesto mediante la idea de incendiar la sabana de Doña Antonia: el 10 de octubre del 1864, asume el General Gaspar Polanco (quien vivió en  las proximidades de nuestro pueblo) la Presidencia de la República Dominicana, este fiero y experimentado General.  Las fuerzas restantes del Ejercito del General Buceta, que pudieron evadirse de la batalla de Doña Antonia, fueron emboscados en lo que es hoy el pumpun de pontoncito, próximo a Villa Tabacalera, donde las fuerzas Restauradoras terminan de eliminar al Ejercito Enemigo quedando con vida el General Manuel Buceta y su Medico, socorriendo en nuestro pueblo a estos dos militares, el Españolizado, señor Crisóstomo Guillen . (25 años después, Juan Caridad Bisonó, funda su hogar en ese lugar).



Mientras que las fuerzas Elite Española, los mejores armados, compuesta por 180 soldados salen de Santiago en auxilio del Gral. Buceta, cuando estos llegan a Mejía de Navarrete se hacen apersonar del Alcalde de esa común a quien preguntan por el paradero de Buceta, este le contesta que se rumoraba que el General Polanco lo había derrotado y les dice que regresen a Santiago a lo que hacen caso omiso y continúan hacia esperanza, acampan en la Barranquita de Guayacanes con todo su aparataje militar compuestos de carretas tiradas por mulos y caballos transportando artillerías y cañones.

La violencia Revolucionaria del ejército del General Gaspar Polanco que en guerra de guerrilla fue eliminando lo que fue el gran Ejercito Imperial de la Corona Española, a fuerza de sable, plomo y candela. Gaspar con sus dotes excepcionales de guerrero, llevó sus tropas en retiradas escalonadas, primero desde Navarrete, luego Esperanza, hasta Guayacanes. Jalando al ‘peje gordo’ al pasito........pero seguro, hasta que el peje picara la carnada. Fue en la “jodía” Cañada de Barrancon ( del lado arriba de los patrulleros) donde  se pagó por primera vez el precio de la Anexión. Fue allí, donde el excepcional Gaspar Polanco, nuestro “ANALFABETO SAGRADO”  dejó cruzar a las tropas de  Florentino  para hacer  ver “donde picaba el peje”. En Barrancón de varios metros de longitud, le tendió una emboscada magistral  para aniquilar por completo la columna del León Ibérico, convirtiendo su marcha retirada en una escena dantesca.
Gaspar Polanco sólo esperó, a que la noche se hiciera dueña de la luz, en el cruce de barrancón histórico tres comandantes españoles pagaron con su vida, incluyendo el comandante de la columna, Florentino García, que no cumplió con la orden de rescatar a Buceta en su espantosa huida.
Tarde se percató el comandante Florentino de su error garrafal de volver atrás. Ya la suerte estaba sellada con confites y serpentinas china. Gaspar Polanco, guerrero excepcional nato, se frotaba sus manos a pesar de su analfabetismo. Tenía dones naturales  de como hacer la Guerra y como también conducirla, dado estos dones por el creador.
 En todo el trayecto desde Guayubin hasta Guayacanes y hasta Barrancón en  Mejía de Navarrete, las emboscadas fueron planteadas continuas y sucesivas entre la sorpresa y las acechanzas hasta el ‘jodío barrancón empinado’ de varios metros  de longitud.
Moviéndose rápido, golpeando duro y acabando pronto con el enemigo. Fue ahí, donde verdaderamente besaron el polvo de la derrota el Brigadier Buceta y sus hombres.  Nada más gemían como iguanas heridas en su silencio absoluto de su propia compañía.
Rezaban en su adentro como  niños realizando su primera comunión para que la noche fuera vencida por el día. Sus emociones retorcidas eran como tratar de  atrapar un gato en una habitación oscura.
 Gaspar Polanco, atinaba a decirle a sus hombres “yo les avisaré cuando boten el fusil y tomen el machete¨, naturalmente, después de haber perfumado el aire con pólvora. “
 Toda la escolta de Buceta, desde su salida de Dajabón se lo habían deglutínado uno a uno. Un total de 64 hombres que tenía, solo quedaba él  y dos más. Ya la ínfula del Brigadier Mayor se la tragó el Chivo y Borbón en Guayubin al pasar hasta los internos y prisioneros por el “filo del machete”. La matazón del hospital de Guayubin no tenía  comparación alguna en nuestra historia.
El “Batallón de la Muerte” del chivo hizo estrago, con la ayudita de Monción y Luperón, quizás cobrando el recibo atrasado de la  venganza en la matanza del Jaragua durante la época de la colonia.

El General Gaspar Polanco es informado a toda hora de los movimientos de las tropas Elite,  que esta pernoctando  en ese lugar, en vía a construir como gran estrategia militar que fue sendas trincheras, de donde eliminó e inhabilito el parque de artillería pesada; teniendo estos que usar antorchas para disparar sus cañonazos, cosa que en la oscuridad de la noche delataba a los artilleros y que los francos tiradores bien posicionados del General Polanco lo abatían en fuego cruzado sobre ellos, fueron aniquilados en solo una noche, no quedando con vida ningunos de sus capitanes, ni alta oficialidad y al amanecer levantan el campamento y regresan a Santiago.
Mientras que el General Polanco se interesaba por el Mariscal Buceta;  quien después de la derrota había sobrevivido milagrosamente e internado en los  montes de Navarrete, Gaspar Polanco, se reúne con su Estado Mayor para conocer su paradero y deciden inspeccionar los lugares más próximos a Ponton (al Pumpum) donde fuera derrotado (2) dos días antes, llegaron en esa actividad a la casa de Crisóstomo Guillen, este hombre Españolizado, (su casa ubicada en el paraje de Bejucal), inspeccionan el lugar, casa y almacenes y no encontraron lo que buscaban, luego de hacer las preguntas investigativas y terminar la tropa de requisar todo.   Los Restauradores siguen sus labores de inspección para tratar de dar con Buceta.   Mientras que Crisóstomo Guillen los había escondido, a Buceta y su médico, debajo de sendas canoas de madera, donde se amarraban los caballos que llegaban a esa vivienda, y que tenia en el patio boca abajo y es informado de que el resto de la tropa Elite iba en camino hacia Santiago; éste lleva a Buceta por el camino Bejucal- la Villa Nueva-Guanabano-Barrancon (ubicado al sur-este de la rotonda, donde se encuentran los patrulleros de la P.N.) y se juntan con lo que quedaba de la Fuerza Elite Española. (Artículo de Chucho Bisonó y  datos alimentados del artículo del sr. Rafael Percival, El Nuevo Diario.)

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